Tras la resaca festivalera llega uno de los discos más esperados del año.
Vuelven los
Arctic Monkeys, autores de uno de los
discos de la década, a los que se supone más maduros musicalmente.

A mí lo que me parece es una decepción absoluta, tras el bajón pero decente segundo disco, dan el batacazo definitivo con una colección de canciones sin garra, sin estribillo y sin un ápice de la adrenalina que descargaban en su fantástico debut, y todo esto con 22 años, mientras
otros siguen décadas al pie del cañón.
Un intento de Alex Turner de mezclar la elegancia de
the Last Shadow Puppets con las guitarras afiladas de los monos que se queda en nada, que probablemente satisfagará más a los fans del proyecto paralelo que de la propia banda original.
Sólo son primeras impresiones, pero huelen a hype desinflado que sigue la estela de Bloc Party, Maximo Park, the Maccabees... y van...
Juzgad vosotros, espero vuestras opiniones.